July 20, 2008

Hoyo en Uno


Se acerca el día de mi nacimiento y me lleno de emoción. Hoy empieza la cuenta regresiva. Los días de mi cumpleaños casi siempre han sido especiales o dignos de recordar. Por ejemplo, un día de mi cumpleaños supe que estaba embarazada, qué mejor regalo que ese! Hoy voy a contarles un cuento acerca de otro día de mi cumpleaños, cuando supe que era ganadora del primer premio en un sorteo, un televisor Samsung de 26’. Nada despreciable. Para rematar el primer premio tenía la opción de ganarme además EL GRAN PREMIO. Me llamaron para decirme que tenía pasaje de ida y vuelta a Caracas para ir a recibirlo; alguien con su debida identificación me recogería en el aeropuerto y me llevaría a ellos, Ediciones B. Para poder ganarme el premio mayor yo debía hacer algo más, pero sólo me lo dirían en el momento. Cuando se lo hice saber a mi familia, mi mamá rápidamente con su mente de madre protectora - y quizás también porque vivíamos en el país en que vivíamos - me dijo:

- Tú estás segura? Y si te secuestran? Eso está muy raro. Porqué no llamas a la librería El Clip y hablas con la Sra. Beatríz?

Yo para tranquilizarla, obediente descolgué el teléfono y marqué los dígitos respectivos:

- Aló, Sra. Beatríz? (Y me identifiqué)
- La hija de la Sra. Esperanza?

Como podrán darse cuenta, yo vivía en un pueblo donde todo el mundo se conoce.

- Si, cómo está?
- Bien hija, aquí trabajandito. A ver, en qué puedo servirte?
- Si, bueno… (y la puse al tanto).
- Osea que tú eres la ganadora?
Y me explicó todo con pelos y señales, terminando la conversación con un "Así que dile a tu mamá que no se preocupe, que estás en buenas manos."
- Bueno, muchas gracias. Se lo diré.

Nos despedimos. Pocos días después estaba yo volando para Caracas. De la compañía me llevaron al Valle Arriba Golf Club, con una notario que redactaba el acta de lo ocurrido y me dijeron:

- Tienes que darle sin prácticas previas a la pelota y a 8 metros de distancia hacer un hoyo en uno. Si lo haces, serás acreedora de 500.000,oo dólares repartidos en 200 meses.

Lo que salía en 2.500,oo dólares mensuales por unos 16 años. No po-dí-a cre-er-lo!, pensé que era un juego de esos que le hacen a la gente para el programa “Cámara Escondida”. De todos modos, en medio del shock agarré el palo y me dije “yo puedo!”, y sintiéndome Tiger Woods me concentré, respiré profundo, calculé la fuerza con la que debía darle a la pelota para alcanzar la distancia deseada y tracé una línea imaginaria entre la pelota y el hoyo. Esa sería la línea por donde yo - con mi golpe - guiaría a la pelota a su destino.

Eran unas 15 personas las que presenciaban aquella loca situación, 14 de ellas como yo deseaban que pasara. Sólo uno de los dueños estaba presente y tenía sentimientos encontrados; una parte de él, el niño, el que cree que todo puede ser posible, lo deseaba. La otra parte no quería desembolsillar los reales, pero como adulto responsable sabía que lo prometido era deuda. El tiro empezó bien, pero fue perdiendo fuerza hasta el momento en que algunos pensaron que no iba a lograrlo. 
Puedo asegurar que todos los ojos de ese lugar seguían a la pelota. Fueron fracciones de segundo en las que mil imágenes pasaron por mi mente con absoluta nitidez. La pelota se alejó un poco de su destino, momento en el que vi remoto ese medio millón. Luego, como ayudada por el soplido de un niño, empezó a dibujar una ligera curva casi imperceptible y se acercó a la circunferencia del hoyo rozándola. Como si con ese roce cobrara vida me pareció que ella se dejó llevar por la tentación de caer en él. Mi mente estiró el momento y ese segundo lo viví intenso. Todos fuimos testigos de esa brevísima cópula entre el hoyo y la pelota, que terminó en el sonido característico e inequívoco de su caída en él. Aquello parecía un estadio de fútbol, las 15 personas (incluído el benefactor) eufóricas me alzaron en sus brazos como si hubiera metido un gol, mientras me paseaban por el campo, pero ya no era el campo de golf. En efecto estábamos en un partido de fútbol con todos los fanáticos llenando el estadio. Parecía que estábamos viviendo un sueño, éramos los integrantes del Real Madrid. En esa imagen en cámara lenta con mi cara llena de júbilo y mis brazos en alto celebrando la victoria termina esta anécdota, hasta finalmente congelarse en la pantalla.

Hoy, muchos años después, millonaria, inteligente y bella, escribo para mí y para ustedes, camuflajeada por la humildad de este blog.

July 16, 2008

Ocio Durante el Oficio

Me da alergia ir para la oficina los lunes por la mañana. Y el problema es que la alergia no se me quita sino hasta los viernes por la tarde como a las 2pm cuando aún sentado en mi cubículo, mi concentración se desvía y comienza a pasear por las noticias más superficiales en Internet o simplemente me levanto y decido ir a prepararme un café al área de la cocina. A veces se me ocurre, que mientras el café se cuela, podría dibujar dos líneas paralelas con el azúcar, una a medio terminar, y dejar un pitillo removedor mal puesto a un lado para ver si se crea un poco de controversia cuando lo encuentren.

Como el café es un diurético termino yendo al baño y acordándome que debería escribirle al buzón de sugerencias de la compañía para que pongan un fondo musical en el baño de caballeros y así ensordecer algunos sonidos que la verdad no necesito escuchar. Y que con el fondo musical inviertan en unas velitas o un par de latas de aromatizante.

Y ya que estamos en el baño, sugerir que prohíban las conversaciones en los urinarios. Qué mala costumbre la de algunos colegas que pretenden comenzar una reunión de trabajo mientras se intenta orinar. Eso de tener que responder preguntas parado en frente del urinario, mientras entre mis manos tengo, me resulta un poco incómodo. Y es peor para personas que como yo, necesitamos de cierta concentración.

Pero como el buzón de sugerencias no existe, pienso que podría escribir con un marcador en las paredes del baño “El hilo musical no fue aprobado. Favor tararee una canción mientras se encuentre sentado” y como seguro no se les va a ocurrir que tararear, puedo sugerir algo como “Un, dos , tres, un pasito pa’ lante Maria” ya que tiene un buen ritmo abdominal. Y si los aromas se enrarecen que canten “O Fortuna” de Carl Orf . Y que no se inhiban con el volumen del canto así uno sabe a que atenerse antes de entrar.

Ya que estoy con el marcador en la mano colocar un cartel en la puerta del baño que diga, “Cerrado, use el baño del piso 2” y eso después de haber dejado unas galletitas cerca del café que “ayuden” a la digestión, y bueno, no muchos saben que los baños del piso 2 tampoco existen.

Ya son las 4:00pm del viernes, la alergia se me quita todavía me queda una hora. 60min de los que se pueden encargar los breakers de la luz.

June 15, 2008

La arepa y otras cosillas


Creo en mi país a pesar de su presente. Su sol que penetra hasta los huesos, su geografía rica en contrastes, compuesta por todos los climas, su fauna, su flora… Frutas como una piña madura de embriagante olor, con solo pensarla se me hace agua la boca.

Y la arepa? Déjenme explicarles lo que es una arepa. Somos un país productor de maíz, el maíz es un producto tan noble, al que podemos comerlo de tantas maneras… la principal aquí es la arepa. Se muele el maíz y se procesa como producto de uso masivo, una harina cuya marca más conocida es la “Harina Pan”. Todos la comen, desde el más pintado hasta el más necesitado. Hay casi infinitas maneras de prepararla, cocinarla y comerla pero popularmente a esta harina se le agrega agua y sal, mientras la amasamos para que agarre consistencia. Luego mejor es dejarla reposar uno o dos minutos para volver a agregarle agua y ahora sí, amasarla de nuevo para que quede en el punto exacto y disponernos a hacer unas bolas que pueden ser contenidas en una mano y a las cuales vamos aplastando y redondeando dependiendo del grosor que nos guste. A unos les gustan gordas, a otros delgadas, pero se puede complacer a todos los gustos. Cuando quedamos satisfechos con la forma se colocan en un budare previamente aceitado “para hacerles la cara” y luego se pasan al horno, donde terminan de cocinarse unos minutos más esponjándose. Su cocción se prueba al darles toques precisos que suenan sordos. La mejor parte viene al comerlas. Generalmente se abren con un cuchillo por la orilla para rellenarlas con cuanta cosa existe. Combinan con todo, pero casi siempre usamos aparte del relleno, mantequilla. Es una masa muy distinta a la del pan ya que si picamos un pan con cuchillo nunca queda masa en éste, en cambio al picar una arepa la masa se pega al cuchillo y ay de nosotros si queremos quitarla con nuestros dedos antes de que enfríe un poco! La mantequilla se derrite al contacto inmediato con la arepa y se ve tan rico que a veces caemos en la tentación de sólo comer arepa con mantequilla.

Total que hay tantas cosas en este país… pero me falta hablar de su gente. He viajado por casi todo el país y conversado con su gente. Quiero proponerme recorrerlo todo, ojalá pueda. Mientras tanto, les cuento que el venezolano común se la tira de vivo. No sé porqué nos hemos acostumbrado al tráfico de influencias, a colearnos, a conseguir las cosas de la manera más fácil… nuestra actual situación debe enseñarnos algo, que debemos cambiar en nuestra esencia para ver si las cosas se componen, para brindarle a nuestros hijos un mejor país, el que conocimos de niños o uno mejor aún. Es una labor de todos y muy difícil, porque todo el tiempo estamos esperando a que los demás obren bien para nosotros hacerlo. Nos sentimos tontos cuando obramos correctamente y sabemos que nuestro vecino no lo hace, pero creo firmemente que debemos empezar por nosotros mismos para que el cambio suceda. Que los ángeles digan amén.

May 26, 2008

Fantasía



Esta mañana cuando todavía no me había despertado del todo, me visualicé. Yo ahí acostada en mi cama, boca abajo, con las piernas algo abiertas, mi brazo y mano derecha debajo de mi cuerpo en franca dirección hacia mi pubis... Era una posición recurrente, porque encuentro acomodo en mi mano presionada por mi pubis, que es tibio como toda yo. Encuentro agrado en mi pubis presionado por mi mano, es decir, son una buena combinación, no mejor que otras manos, pero una buena combinación igual.

Me encontraba sola, una soledad que invita a reflexionar a veces, a bailar otras. Y esta vez me seducía para redescubrir mis placeres. Traté de pensar en alguien que no fuera mi pareja anterior y por eso me centré en ese hombre que estaba ayer en la fiesta. Nos conocemos. La primera vez que hablé con él fue para una entrevista de trabajo y a los cinco minutos de la entrevista me descubro viendo sus manos, su pelo liso como el mío... y su voz se volvía lenta en mi imaginación, se empastelaba. Las palabras salían por su boca escritas en el aire, como si fueran de gelatina transparente voladora. Unas se metían por mis oídos, otras me hacían cosquillitas en la nariz, algunas se metían como dedos entre mi pelo, otras más se metían por mi blusa y jugaban entre mis senos y así empecé un juego sexual con esas palabras... a todas estas con mi cara corporativa de entrevista de trabajo, cuando podía en ese mismo momento sin ningún reparo pasarme a su lado y tenerlo ahí mismo, como él me lo pidiera... Así fue. Por eso me sirvió hoy en mi fantasía mañanera.

Después de esta fantasía volví en mí y ahí me quedé, habiendo redescubierto lenguajes que creía olvidados en mi cuerpo desnudo.
Escrito el 9 de julio del 2002

May 11, 2008

Al final de tu entierro

Me entraron unas ganas inmensas de aplaudir cuando terminó tu entierro. Pero pensé que era una locura, y no lo hice. De inmediato escuché a una de mis hermanas comentar “tengo ganas de aplaudir”. Me supongo que ella tendría ese mismo sentimiento, el de haber presenciado el final de un obra maestra, el final de una sinfonía majestuosa, la que hiciste de tu vida. Allí estábamos tus músicos principales, despidiéndonos de ti, el gran director, que resolvía los compases tristes con interpretaciones alegres, los alegres con grandes celebraciones llenas de carcajadas, y los compases sombríos con un extraordinario sentido de la adaptación y buen humor.

Cuidarte al final de tu enfermedad fue duro. A mi segunda visita después de tu operación, ya eras un fantasma que vivía fuera de la realidad. Con mucho esfuerzo te incorporabas en el presente y luego te devolvías a visitar tus recuerdos infantiles y tus seres queridos que desde hacia tiempo ya no existían.

Entendías que se te acababa el tiempo y por eso no dormías. Caminabas constantemente hacia lugares que ya no existían, te preocupabas por dejar problemas sin solución, querías seguir aportando tus grandes ideas a grandes planes, aspirabas estar enterado de las noticias, buscabas gozar de tus lecturas. Como buen enamorado de la vida querías aprovechar hasta el último momento para disfrutarla.

A mi regreso me traje algunas de tus cosas para recordarte. Pero mi sentimiento hacia ellas es apenas una memoria que me hace sonreír. Aprendí entonces que no las necesito porque llevo en mí un gran pedazo tuyo que siempre me acompaña, que me ayuda a tomar decisiones, que le da perspectiva a la vida, que le echa sal o azúcar, que me mantiene fuerte y certero, y que recuerda muchos de tus cuentos, ejemplos y palabras. Entonces decidí aplaudir y aún lo hago.

May 7, 2008

In Fraganti



Siempre quisieron hacer el amor en la playa, con el sonido de las olas como música, bajo la luz de la luna y las estrellas… y la presencia probable de un testigo lejano que pudiera disfrutar desde su lugar, la escena que allí se representaba. Les parecía romantiquísimo pero no resultó así.
Estaban de vacaciones en la isla y el padre de ella les dio permiso para salir. Por razones que no vienen al caso tenían casi un mes sin sentirse, ella sin darle cabida en su cuerpo, él sin ocupar sus espacios… y eso es mucho para la juventud. Se les presentó el momento y con un “vámonos a la playa” comenzaron a sentir en sus cuerpos el deseo, que crecía a medida que sus pasos se acercaban a la orilla…

- Estás seguro?
- Claro, ahorita no hay nadie allá, y si hay, son parejas como nosotros.
- Cómo vamos a hacer?
- Bueno, vamos a ver. Aquí tengo la toalla.
(Beso nervioso, corto)
- Dónde? En esas palmeras?
- No, ahí estamos muy cerca del restaurante. Vámonos más allá.
(Silencio mientras él escogía el lugar con su mirada). (Besos ya más profundos que bajaban hasta su cuello. Tres pasos más).

La arrinconó contra una palmera y subió su franela corta para besar sus senos turgentes. Entonces a través de ellos toda ella sentía su lengua y cómo quería saborearla entera a través de sus pezones duros de tanto placer. Ella sentía una corriente que se apoderaba de su cuerpo, mojándola toda de ansiedad. Era como si la saliva de él viajara desde sus senos hasta su sexo y su cuerpo pedía a gritos su presencia en él.

- Más, más. -Pedía su voz.

Ella lamía sus orejas y acariciaba su pelo. Su minifalda era propicia para que las manos de él quisieran agarrar sus nalgas. Sentía también la firmeza en su pierna. Entonces su mano quiso acariciarlo a través del short y luego meterse dentro del short.

- No aguanto más. Aquí.
- No. - Le dijo él.

Entonces la guió aún unos cuantos pasos más.

- Quítate las pantaletas (mientras tendía rápidamente la toalla en la arena).

Ella calladita y diligente lo hizo y se acostó boca arriba mientras él se arrodillaba, se bajó el short a media pierna, dio un último vistazo a su alrededor chequeando alguna presencia humana y sin más obstáculos que el propio cielo, con movimientos expertos entró en ella, quien olvidada por completo de cualquier testigo, inmediatamte comenzó a tener el primer orgasmo de los que pudieron venir, mientras agarraba con fuerza sus nalgas y caía en un estado de semiinconsciencia que la hacía cerrar los ojos para disfrutarlo mucho más.

De repente cuando abre los ojos ve las piernas de un hombre parado a unos 20 centímetros de su cabeza. Si, podía tocarlo si hubiera querido. Y le dijo a su novio:

- Hay alguien aquí.

El estaba tan concentrado en lo que hacía que no la escuchó a la primera.

- Hay un hombre.- Aseguró.

Él salió de su estado sexual a otro de arrechera, se incorporó inmediatamente y dejó salir su furia contra este hombre joven – aunque mayor que ellos – que nunca supieron cuánto tiempo tenía allí. Ella era presa del pánico, ya que el tipo decía que iba a montarlos en la unidad, cual policía, aunque no tenía pinta para nada, pero ella nada más de pensar que su papá iba a enterarse, no quería ni imaginárselo. Tener que llamarlo de la policía para decirle que estaba detenida por hacer el amor en público, no gracias. Entonces se volvió sumisa, casi transparente y trató en lo posible de calmar a su novio, quien largó una sarta de improperios contra este tipo. Hoy no saben cómo finalmente dejó que se fueran... La velada terminó en un coito interruptus que les dejó una desazón extraña y además a su novio, unas ganas de entrarle a coñazos al interruptor sexual, disque policía, que nunca sació.

April 22, 2008

Contraseñas: herramientas de nuestro crecimiento personal


No sé cuándo empezamos a ponerle clave a algo…
Fue sin darnos cuenta. Quizás fue en el trabajo, cuando nos asignaron una clave para tener acceso a la línea telefónica, clave para la fotocopiadora, clave para entrar en la computadora y clave para entrar a cada programa… Todo para que quede registrado quién fue el culpable si algo sale mal. Y si sale bien? Quién se lleva el crédito? Clave en el celular para poder marcar los números, clave para accesar a los mensajes, clave para el correo electrónico y ay de uno si se tienen varios! Clave para las tarjetas de débito y hay que ponerse creativos, porque sino cualquiera las descubre. Clave para iTunes, para Amazon, para Facebook, para cada website en el que uno quiere participar. Y menos mal que ahora nuestro ID es normalmente nuestra dirección de correo electrónico, porque cuando se nos ocurrió inventarnos un ID diferente en cada website, eso sí que fue la locura. Se mezclaban en mi cabeza unos con otros y tardaba como 20 minutos en dar con el acertado. Y es que nos hemos hecho no sólo testigos de este crecimiento tecnológico desmesurado, sino víctimas del atropello a nuestra memoria, con tantos procesos para entrar aquí, allá y más allá. Quisiera que llegara pronto lo de colocar mi dedo índice en la pantalla y “That’s it”, listo. Que la computadora o el aparato que sea, me identifique por mis huellas digitales y así saco de mi memoria tanta contraseña sin sentido. Ya no soy capaz de ver la hora mientras hablo y conduzco a la vez. Me he vuelto básica. Antes me maquillaba, hablaba por teléfono y desayunaba mientras manejaba vía al trabajo… Ahora me he vuelto torpe, o fue que antes simplemente tenía un angelito de la guarda, ocupado en todo lo que yo no podía hacer sola. Lo cierto es que ahora me concentro más; sólo hago dos cosas cuando mucho… Soy más conciente del peligro que puedo representar para los demás. Finalmente estoy madurando.

April 18, 2008

Creo


Creo en la generosidad de Liszt
cuando presentó públicamente a Chopin,
en el amor incólume de Eloísa
hacia el padre de su único hijo: Astrolabio.
Creo en la palabra escrita de Borges, Neruda, Nazoa...
y tantos otros que ahora se me escapan,
en las canciones de mi negro Frank,
Rubén Blades, Alberto Cortéz, Miguel Ríos,
Manzanero, Juan Luis Guerra, Concha Valdez...
“Creo en el llanto silencioso de Aquiles frente al mar”,
porque desde la primera vez que leí esta frase me vi,
ahí estaba yo con mis reflexiones
y mis lágrimas calmas...
Creo en la mirada de Arnaldo...
porque allí me consigo, desnuda el alma;
en la poesía de Fernando,
en el amor que no pudo ser...
en la amistad como la relación más libre que existe.
Creo en la lucha de mi madre por encontrar
el equilibrio entre ser y parecer,
en mi padre por ser alguien sin falsas pretensiones,
por su espíritu llano.
Creo en los niños de hoy
y en el mañana que muchos como yo queremos darles,
creo en Venezuela a pesar de su presente.
Creo en el amor de mi hijo Simón hacia su padre,
en la alegría de vivir de mis morochos,
en el carácter de mi sobrina
y en la inocencia de su hermano.
Creo en la verdad que hay en cada uno de nosotros,
por la que luchamos y vivimos;
en que podemos hacer un mundo con nuestras reglas
y no las que han dictado los demás,
en mis contradicciones, porque si no no sería yo.
Creo en las personas que han dejado huella en mí,
en las que me han conmovido,
en las que me han enseñado
y en las que me han hecho reír.
Creo en mis equivocaciones
y aún más en mis rectificaciones,
en mi condición humana y por eso falible.
Por eso creo en lo que he sido,
en lo que soy y en lo que quiero ser...
porque creo en la brisa que mueve mi pelo
y acaricia mi piel,
en el sol que calienta mis huesos y mi ser
llenándome de energía para empezar el día,
en la lluvia que me invita a caminar bajo ella,
en el árbol como figura perfecta de la naturaleza,
lleno de vida,
en la tibieza de la tierra bajo mis pies descalzos,
que me hace sentirme dueña del mundo;
en la música que me hace bailar
y en el golpe del tambor que hace correr
sangre de negra por mis venas.
Creo en el valor que para mí van tomando
algunas palabras con el paso de los años,
como si fueran encajando poco a poco
en el enorme rompecabezas de mi vida,
rica en vivencias
y en el que espero todavía falten
muchas piezas por colocar.
Creo hoy más que nunca en la palabra “bienestar”,
es lo que siento cuando estoy con mi hijo
y el hombre que amo,
bienestar también siento
cuando ese hombre me abraza
y me sorprendo de estar tan viva.
Creo en el amor que sentí por el padre de mi hijo,
un amor genuino y enorme,
en mi corazón que ha amado más de una vez,
en mi cuerpo que siente,
en mi mente que quiere seguir aprendiendo
y en el alma de María Beatríz que me define.
Creo en la familia
como gente de mi sangre y creencias,
pero también creo en la familia que se forma
con las personas que vamos adoptando en el camino.
Creo en Dios porque está en mí,
como el amor, que no lo veo pero lo siento,
como la certeza de que escribo para mí
y para todo aquel que sin pretenderlo
pueda encontrar parte de sí mismo
en alguna de estas líneas.
Creo en el hombre que amo,
como alguien que me conoce con profundidad
y me toma entera arriesgándose una vez más
a creer en alguien,
creo en el amor que siento por él,
un amor que me hace recobrar
cosas que yo imaginaba ya perdidas en mí...
Creo en que todo puede ser posible,
creo porque quiero creer
y porque quiero es que lo intento!

(Escrito el 27 de septiembre del añ0 2002)

Reencuentro


Estoy empezando a encontrarme una vez más. Resulta que a veces nos alejamos de quienes somos y nos vemos a nosotros mismos iguales físicamente en el espejo, pero extraños en eso que no se puede ver a simple vista.
 
Más de una vez en mi vida he pasado por una etapa de metamorfosis… el resultado es siempre satisfactorio, porque en ese momento muy dentro de mí me encuentro y sonrío, me reconozco y abrazo, me acepto… a la nueva yo que tiene mucho de la vieja, porque mi esencia nunca cambia, permanence a través del tiempo, pero esta nueva yo es distinta, ni mejor ni peor, tan sólo distinta y lo más importante es que soy yo.

Hoy quería disfrutar parte de la mañana con mi hijo, quería caminar a un parque… y el camino me brindó otro. Yo entré, en ese momento estaba solo para mí y poco a poco fue llegando más gente: un ciclista, una mujer pensadora como yo.

Siento la brisa en mi cuerpo, el sol en mi piel… Si hubiera venido con mi hijo hubiera sido feliz, pero quizás por algo él no tuvo que venir, para disfrutar de esta comunión conmigo misma.

En estos tiempos modernos


Los niños se adaptan a todo. Se me ocurre una idea, podría enterrar el playstation en un hueco de esos inmensos que hacemos en la playa y a la semana, puede que ya él no lo echaría en falta.
Ha sido nuestra culpa el permitir que ese ladrón de niños haya entrado a la casa… y ahora pagamos las consecuencias. En cambio, el libro es vida, porque cuando agarramos un libro y empezamos a leerlo, se abre un mundo infinito de conocimiento, de historias no conocidas, de cosas por descubrir…

Quiero que este tiempo no me robe las cosas sencillas de la vida. Quiero salir con mi hijo y que no esté conectado a su iPod, sino a mí. Qué extraño es para mí estar los cinco en el carro, como si ninguno estuviera allí, cada quien aislado en su juguetico (llámese celular, gameboy o lo que sea), encerrado en su mundo, del cual los demás no son partícipes.

Porqué y cuándo las cosas se volvieron de esta manera? Es como si quisiéramos evitar a toda costa el contacto diario con los demás. Nos tornamos huraños sin sentido, porque aunque no necesitamos de nadie para ser felices, la vida es más hermosa cuando la compartimos con quienes amamos. Compartir nos enriquece los momentos, y la vida está formada de ellos…

April 17, 2008

Pensando en voz alta


Quién soy? Cómo puedo haber puesto las vitaminas por segunda vez en la nevera? Dónde está mi mente cuando hago esas cosas? Es acaso un desdoblamiento de la personalidad? Si así es, menos mal que a mi otra yo no le ha dado por ser mujer fatal.

Recuerdo cuando era pequeña y ví capítulos de una telenovela protagonizada por Ivonne Attas, en la que ella cambiaba su personalidad. Sucedía de noche, mientras ella dormía, o creía que dormía... entonces salía otra mujer de ella, una mujer que era capaz de hacer todo lo que la primera (la que vivía de día) no podía hacer. Ese no es mi caso, quizás el mío sea uno llamado "Camino al Alzheimer". Quizás lo que yo debo hacer es comenzar a escribir sin parar, para no olvidar...

Hace años leí en un periódico un artículo titulado "20 Signos del Alzheimer"; si uno tenía al menos 4 de ellos podía concluir que era candidato a esta enfermedad, y yo tenía como 12. Qué tal? Osea - pensé -por el camino que voy podré llegar a ser la Reina del Alzheimer. Para los que no saben mucho del tema, el que sufre esta enfermedad comienza a perder la memoria a corto plazo, es decir, algunos pueden recordar su niñez o lo que vivieron hace unos años, pero no lo que hicieron ayer o hace poco. Para combatirla hay que ejercitar la mente, aprender un idioma, tratar de aprender y relacionar números de teléfono con personas, fechas de nacimiento con caras. Algo que nos mantenga atados, para no perder el hilo con el presente.

No le tengo miedo a las arrugas, ni a la edad, ni a los nietos, ni a perder mi figura con el paso de los años. No le tengo miedo a la vejez, le tengo miedo a perder la lucidez... a no reconocer a mi gente ni a mi entorno, a estar perdida en un mundo conocido. Y qué haré para combatir mis temores? Tratar de no ocupar mi tiempo preocupándome por lo que no ha sucedido y quizás no suceda, sino más bien actuar para evitarlo o retrasarlo lo más que pueda, concientizando lo que hago. Tratar de no volver a poner las vitaminas en la nevera... (al menos fueron las vitaminas y no los lentes, quiero decir, al menos las vitaminas son una especie de comida y comida combina con nevera). Estaría peor que las pusiera en el horno? Creo que sí, porque existe el riesgo de que alguien precaliente el horno sin chequear antes si otra personita por ahí metió algo indebido.

Quiero aprovechar esta nueva sed de conocimiento que me da la internet para entrenar mi mente, ahora concientemente, y rescatarla de un futuro incierto, porque así lo hago cierto y entonces mío, disfrutando el hoy y viviendo esta conciencia que hoy me brinda la vida. Así que, asústate alzheimer, que aquí vengo yo!

April 12, 2008

Mi Arbol y Yo


Soñé que estaba a punto de dormirme y desde el sofá-cama veía la noche a través de una pared cristalina. Sentía el frío rico de Sanare, oía el reconfortante sonido del río y toda la vegetación que había ante mí me hablaba, invitándome a adentrarme en ella.

Todo era calma, era el saber que nos habíamos encontrado... Pasó un buen rato mientras yo parecía aprenderme los caminos de aquel paisaje. En ese lapso la pared fue consumiéndose hasta desaparecer. Sí, ya no existía, sólo me protegía del frío porque mi nuevo cuarto seguía siendo un tanto cálido. Me tentaba la no pared, me provocaba acercarme a los árboles, a mis árboles (sucede que me adueño íntimamente de todo lo que me encanta). Ellos eran míos sin saberlo o quizás yo creía eso y la verdad era que yo era de ellos... Me paré hasta el borde del piso y olía a selva adentro, el frío estaba allí pero ya no lo sentía; como cuando voy a un río y puede más el encanto del agua que su temperatura helada. Así fue.

Sentía mi cuerpo liviano y me dejé caer hacia afuera pero no caí, me elevé... y flotaba sobre los árboles, mientras mi cuerpo registraba mil sensaciones. Yo era de esa selva virgen y me sentía plena. Visité la montaña con mi vuelo, volaba alto y bajito, siempre lento, hasta que me posé en un árbol enorme, por supuesto. Él me esperaba desde siempre. Me senté en una rama fuerte como todo él y descansé, me sentí tan relajada que decidí acostarme en ella contando con mi buen equilibrio y entonces me dormí.

Yo sentía cómo iba transformándome y me dejaba llevar; era yo como un camaleón - ese animal que se mimetiza y adopta la apariencia de su entorno - pero no era sólo por fuera. Mi árbol empezó a absorberme y yo también quería. Me quedé absolutamente inmóvil, rendida? tranquilita, mientras nos hacíamos el amor y nos volvimos uno. Yo tomé su propiedad y él tomó mi alma. Ambos crecimos en ese momento. Yo me disgregué por todos sus rincones para formar parte de sus ramas, hojas, tronco y raíces. Él, aumentó en tamaño y vida. Ahora era yo el árbol y los pajaritos celebraban mi nueva forma. Iban a recibirme posándose y anidando en mí. Todo era una fiesta, una fiesta de gozo, de alegría en calma, de plenitud extrema. Las ardillas, las hormigas... todos vivían en mí y yo era feliz porque esa era mi misión. Mi cuerpo albergaba tantas vidas... Nos entendíamos sin palabras. Entonces comprendí una vez más que el lenguaje no es siempre hablado. Como dos personas extrañas que se ven en la calle y espontáneamente y al unísono se regalan una sonrisa. Entendí tantas cosas... Que yo no era la primera ni la última, que mucha gente al igual que yo era parte del árbol y que seguiría ocurriendo por los siglos de los siglos.

Amaneció y con la luz y el leve calorcito de la mañana me desperté en el cuarto que formó parte de mi sueño. Algo de mi alma se quedó en el árbol. No me siento mal porque cuando reparto mi alma por los caminos, algo dentro de mí es más feliz. No me voy acabando, me multiplico.

Ahora escribo y a través de la pared cristalina, la naturaleza entera es testigo. 


(Escrito el 23 de junio del 2007 a las 7.32 a.m.)