July 20, 2008

Hoyo en Uno


Se acerca el día de mi nacimiento y me lleno de emoción. Hoy empieza la cuenta regresiva. Los días de mi cumpleaños casi siempre han sido especiales o dignos de recordar. Por ejemplo, un día de mi cumpleaños supe que estaba embarazada, qué mejor regalo que ese! Hoy voy a contarles un cuento acerca de otro día de mi cumpleaños, cuando supe que era ganadora del primer premio en un sorteo, un televisor Samsung de 26’. Nada despreciable. Para rematar el primer premio tenía la opción de ganarme además EL GRAN PREMIO. Me llamaron para decirme que tenía pasaje de ida y vuelta a Caracas para ir a recibirlo; alguien con su debida identificación me recogería en el aeropuerto y me llevaría a ellos, Ediciones B. Para poder ganarme el premio mayor yo debía hacer algo más, pero sólo me lo dirían en el momento. Cuando se lo hice saber a mi familia, mi mamá rápidamente con su mente de madre protectora - y quizás también porque vivíamos en el país en que vivíamos - me dijo:

- Tú estás segura? Y si te secuestran? Eso está muy raro. Porqué no llamas a la librería El Clip y hablas con la Sra. Beatríz?

Yo para tranquilizarla, obediente descolgué el teléfono y marqué los dígitos respectivos:

- Aló, Sra. Beatríz? (Y me identifiqué)
- La hija de la Sra. Esperanza?

Como podrán darse cuenta, yo vivía en un pueblo donde todo el mundo se conoce.

- Si, cómo está?
- Bien hija, aquí trabajandito. A ver, en qué puedo servirte?
- Si, bueno… (y la puse al tanto).
- Osea que tú eres la ganadora?
Y me explicó todo con pelos y señales, terminando la conversación con un "Así que dile a tu mamá que no se preocupe, que estás en buenas manos."
- Bueno, muchas gracias. Se lo diré.

Nos despedimos. Pocos días después estaba yo volando para Caracas. De la compañía me llevaron al Valle Arriba Golf Club, con una notario que redactaba el acta de lo ocurrido y me dijeron:

- Tienes que darle sin prácticas previas a la pelota y a 8 metros de distancia hacer un hoyo en uno. Si lo haces, serás acreedora de 500.000,oo dólares repartidos en 200 meses.

Lo que salía en 2.500,oo dólares mensuales por unos 16 años. No po-dí-a cre-er-lo!, pensé que era un juego de esos que le hacen a la gente para el programa “Cámara Escondida”. De todos modos, en medio del shock agarré el palo y me dije “yo puedo!”, y sintiéndome Tiger Woods me concentré, respiré profundo, calculé la fuerza con la que debía darle a la pelota para alcanzar la distancia deseada y tracé una línea imaginaria entre la pelota y el hoyo. Esa sería la línea por donde yo - con mi golpe - guiaría a la pelota a su destino.

Eran unas 15 personas las que presenciaban aquella loca situación, 14 de ellas como yo deseaban que pasara. Sólo uno de los dueños estaba presente y tenía sentimientos encontrados; una parte de él, el niño, el que cree que todo puede ser posible, lo deseaba. La otra parte no quería desembolsillar los reales, pero como adulto responsable sabía que lo prometido era deuda. El tiro empezó bien, pero fue perdiendo fuerza hasta el momento en que algunos pensaron que no iba a lograrlo. 
Puedo asegurar que todos los ojos de ese lugar seguían a la pelota. Fueron fracciones de segundo en las que mil imágenes pasaron por mi mente con absoluta nitidez. La pelota se alejó un poco de su destino, momento en el que vi remoto ese medio millón. Luego, como ayudada por el soplido de un niño, empezó a dibujar una ligera curva casi imperceptible y se acercó a la circunferencia del hoyo rozándola. Como si con ese roce cobrara vida me pareció que ella se dejó llevar por la tentación de caer en él. Mi mente estiró el momento y ese segundo lo viví intenso. Todos fuimos testigos de esa brevísima cópula entre el hoyo y la pelota, que terminó en el sonido característico e inequívoco de su caída en él. Aquello parecía un estadio de fútbol, las 15 personas (incluído el benefactor) eufóricas me alzaron en sus brazos como si hubiera metido un gol, mientras me paseaban por el campo, pero ya no era el campo de golf. En efecto estábamos en un partido de fútbol con todos los fanáticos llenando el estadio. Parecía que estábamos viviendo un sueño, éramos los integrantes del Real Madrid. En esa imagen en cámara lenta con mi cara llena de júbilo y mis brazos en alto celebrando la victoria termina esta anécdota, hasta finalmente congelarse en la pantalla.

Hoy, muchos años después, millonaria, inteligente y bella, escribo para mí y para ustedes, camuflajeada por la humildad de este blog.

2 comments:

Paola said...

jajajaj mujer no sabes como me estoy estortillando de la risa con el cuento de la tigresa wood! Que rico poder leerte!
un beso grande.
Pao

La Negra said...

Me alegro que te dé risa, otros se han estresado, pero así es, la misma historia puede causar reacciones tan distintas en la gente...