August 22, 2009

Culpa Latente


Sonia era una niña de 6 años físicamente distinta al resto de nosotros, porque aún cuando en el colegio había una gran mescolanza étnica, lo que realmente la diferenciaba del resto era su piel, blanca, muy blanca, con cierta coloración rojiza. Parecía hasta cierto punto albina. Su piel no era la piel tersa de niño que todos - por suerte - teníamos; tenía una condición de sequedad extrema, tan seca que estaba cubierta con una fina capa que se pelaba constantemente, no grata al tacto. Imagino que esta condición en su piel es lo que la hacía también comportarse diferente, porque el rechazo de los demás la había convertido en una niña retraída, de poco hablar y poco reír. Ese día, Sonia jugaba con nosotros durante el recreo, pero era torpe con la pelota y comenzó a agotar la paciencia del grupo… Se cayó y Alejandro aprovechó para recriminarle lo mal que lo hacía. Todos nos acercamos para unirnos a Alejandro, y apoyados los unos por los otros, descargamos en Sonia nuestras palabras feas y hasta uno que otro golpe o coscorrón. Ella lloraba en el piso, incapaz de revelarse a tanta injusticia. La dejamos allí, sola, humillada y golpeada.

Porqué yo formé parte de eso? Porqué me uní a los que hacían daño en vez de protegerla y hasta salvarla de ellos? Porqué fui tan débil? Y Sonia, qué quedó en su mente después de ser maltratada de esa forma? En qué se convirtió ya adulta, cansada de ser maltratada por los demás? En alguien encerrado cada día más en su coraza? Esa que tuvo que crear para subsistir…

La injusticia hacia Sonia se ha repetido en mi memoria infinitas veces. Es algo de lo que siempre he estado arrepentida. He recreado la situación en mi mente y al momento en que nos acercamos a ella yo la tomo de la mano para que pueda levantarse y les hago saber a todos que ella tiene derecho a equivocarse, que nadie puede decirle cosas feas y mucho menos pegarle. Entonces la alivio de esa maldad infantil y cruel. Ella me mira con infinito agradecimiento… pero sé que no es cierto, que no fui capaz. No la protegí, y aunque ya no puedo hacer nada para remediarlo puedo al menos proteger a otros. Nunca es tarde para rectificar mi conducta débil y cómoda. Es ahí cuando podemos encontrar nuestras fallas para mejorarlas. El hecho de haber obrado mal no significa que no pueda obrar bien. Y eso es tan cierto como que hoy estoy escribiendo esta reflexión más que para mí misma, para ti, el que lee.

Hace poco, leí un artículo interesantísimo que me hizo llegar mi amiga Isabel llamado “El Efecto Lucifer” de Phillip Zimbardo, el cual plantea el heroísmo en personas normales que se involucran en acciones extraordinarias para con los demás. El autor se basa en que la misma situación que puede detonar la hostilidad puede inspirar el heroísmo por primera vez en cualquiera de nosotros. Más importante aún, “cómo promocionar en nuestros niños esa imaginación heróica, conseguir que acepten el papel de héroe a la espera para una situación que llegará en algún momento de sus vidas…” Porque aún cuando hacer de héroes hasta cierto punto nos pone en situación de peligro, siempre vale la pena. Vale la pena rebelarnos ante la injusticia, vale la pena defender lo que creemos, vale la pena expresarnos… y no quedarnos indiferentes ante lo que sabemos es incorrecto. Bien cierto ese pensamiento de Martí que dice” ver con calma un crimen es cometerlo.”

Creo que tiene muchísimo sentido el planteamiento de crear esa inquietud de héroes en los niños. Quizás de esta forma podemos devolverles la sonrisa a niñas como Sonia y por otra parte, si nuestros niños obran bien por los demás se afianzará en ellos la importancia de hacer el bien, para que lo repitan cada vez que esté a su alcance. Hagámosnos multiplicadores de esta información. Sembremos la inquietud en nuestros hijos.

9 comments:

Lola dice.... said...

Que belleza de Post!!
Supongo que estos ejercicios de revisión son los que nos "suman puntos" en el currículo como mejores personas...
Gracias por compartirlo.

La Negra said...

Mi Polola, qué bueno que apareciste! Ya mismo te agrego. :)

MentesSueltas said...

Hermoso relato. Para reflexionar, sin dudas.

Te abrazo Negra.
MentesSueltas

Luis said...

Muy bello y aleccionador el relato negra!!

Anonymous said...
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Lau said...

Que buena seleccion de peliculas tienes aqui!

Anonymous said...

Más que crear inquietúd de ser heroes deberíamos enseñarles, siendo nosotros el ejemplo a seguír, a hacer el bien y utilizar el sentido común y la razón.
El término "heroe" lleva consigo un nexo irrevocable al ego y a la imágen que los demás se hacen (en sus mentes) de el/ella.
Hacer el bien aunado a la razón trasciende los dogmas culturales y religiosos.
E.C.

Isabel said...

Si, es increible como si uno se detiene a observar con detenimiento y madurez el propio interaccionar diario, te pillas en en acciones tan duras como las que contaste en tu relato y no porque uno sea malo o bueno, no sino porque desde pequeños, los padres nos enseñaron a rechazar y juzgar todo lo que "no se parece a ti" o lo que no es "bello", en vez de cultivar el mutuo respeto y la caridad humana, solo por el hecho de que todos somos "SERES HUMANOS".
Muy bella reflexiòn amiga.

mundos said...

Siempre he pensado que es dificil sobrevivir a la infanica y a la pubertad con la autoestima intacta, es impresionante la crueldad de niños y jovenes, y lo mas normal en la mayoria de los casos en la conducta de los niños es hacer lo que la mayoria hace. Ojala podamos inculcar en las futuras generaciones lo que planteas. un beso